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Las 7 medusas más peligrosas del mundo

Compuestas por un 95% de agua y sin cerebro (al menos la mayoría de ellas), las medusas son un animal común en las costas de todo el mundo y con la que probablemente todo el mundo ha tenido un encuentro en un día de playa. A pesar de que la mayoría de ellas no son particularmente rápidas (se dejan llevar por la corriente) y no comparten hábitat con las personas, las medusas han evolucionado con un método muy efectivo de toxinas en sus tentáculos que, en algunos casos, pueden provocar la muerte en minutos de una persona. 

Aunque este veneno está dedicado exclusivamente a la caza de peces y otros animales que componen la dieta de las medusas, su cuerpo traslúcido que tan bien se camufla en el agua ha provocado más de un susto a lo largo del mundo, y estas son las 7 medusas más peligrosas del mundo que puedes encontrar en las aguas de nuestro planeta.

7. Ortiga de mar

Muy popular en la exhibición de acuarios públicos debido a sus colores llamativos y mantenimiento sencillos, la ortiga de mar es una medusa de unos 25 kg de peso y poco más de 57 cm de longitud. Se la puede encontrar en las costas de California y Oregón, aunque algunos ejemplares se han establecido también en Alaska y Japón.

Cuentan con algunos brazos blancos en forma de espiral y alrededor de 24 tentáculos marrones ondulantes cargados de una toxina muy dolorosa para el ser humano, aunque no suponen un peligro para la vida de las personas. Se cree que el cambio climático que está sufriendo nuestro planeta está relacionado con la creciente población de estas medusas.

6. Medusa melena de león

La medusa melena de león no es la más peligrosa, pero sí la más grande de todo el mundo. Puede alcanzar los 2 metros de diámetro en la sombrilla y sus tentáculos superan los 40 metros de longitud; algunos han llegado hasta los 80 metros. Aunque su estructura superficial es transparente, como la de otras muchas medusas, el color rojo anaranjado de su interior y tentáculos más cercanos al cuerpo son los que le han ganado el nombre de “melena de león”.

Prefieren vivir en el fondo de los océanos, por lo que rara vez se encuentran con las personas, donde se alimentan de cualquier cosa que encuentren. Su veneno no es mortal para los humanos, pero puede provocar mucho dolor y dejar marcas durante meses en la piel. 

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5. Medusa luna

La apariencia etérea y bella de la medusa luna se ha ganado el interés de muchas personas que gustan de los avistamientos subacuáticos, ya que además no hay que profundizar demasiado para poder encontrarlas, tanto en alta mar como en las costas de Indonesia y China.

Su desplazamiento es muy particular, realizando contracciones regulares con todo el cuerpo, aunque por norma general se deja llevar por la corriente en solitario o pequeños grupos. Alrededor de su sombrilla cuelgan algunos tentáculos cortos que provocan la irritación y picazón de la piel, aunque no se las considera peligrosas, ya que los síntomas no son graves para la salud.

4. Medusa bola de cañón

Su nombre viene dado por su característica forma redondeada y esponjosa, como la de un balón o bola de cañón. No se encuentra entre las medusas más grandes del mundo con tan solo 25 centímetros de diámetro, pero su forma tan redondeada le permite casi esconder con totalidad sus tentáculos o desplegarlos a voluntad cuando desee, por ejemplo para cazar o defenderse.

Suelen ser de color azulado, blanco o marrón claro, y sus tentáculos son tan cortos en comparación con los de otras de su especie que se denominan brazos, aunque tienen la misma función de paralizar y atraer la comida hasta su interior. Su picadura provoca un dolor muy intenso hasta la zona del estómago, donde se producen náuseas, vómitos y sudores fríos por todo el cuerpo, aunque las personas más susceptibles de acabar muriendo por su picadura son niños o personas con un sistema inmunológico débil.

3. Carabela portuguesa

A diferencia de otras medusas, la carabela portuguesa (también conocida como fragata portuguesa, barquito portugués o falsa medusa, entre otros nombres) es carnívora y se alimenta de peces o plancton. Para ello utiliza sus largos tentáculos venenosos (que pueden llegar a los 50 metros de largo) para atraparlos y posteriormente devorarlos.

Se la puede encontrar en aguas tropicales y subtropicales del Pacífico y el Índico, también en la corriente del Golfo atlántica, y aunque su veneno no ha provocado tantas muertes como el de la avispa de mar u otras medusas, su picadura provoca un dolor muy intenso con consecuencias neurotóxicas, citotóxicas y cardiotóxicas.

2. Medusa irukandji

A pesar de su pequeño tamaño (es la medusa más pequeña del mundo con tan solo entre 5 milímetro y 1 cm de largo), es la segunda medusa más peligrosa y venenosa del mundo. Su veneno es 100 veces más potente que el de una cobra y, aunque una sola picadura es tratable y puede salvar la vida de una persona, múltiples picaduras aseguran al 100% el fallecimiento de la víctima.

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La podemos encontrar en las costas de Australia y en los mares de Japón, Florida, Malasia o Papúa Nueva Guinea, aunque son muy difíciles de ver si no se presta atención. El dolor de su picadura es bastante agua, provocando calambres musculares severos, dolor punzante en los riñones y espalda y sensación que quemazón en la piel.

1. La avispa de mar

La avispa de mar o medusa cofre es uno de los animales más venenosos del planeta y la medusa más peligrosa de todas. Su veneno contiene toxinas que atacan directamente y en cuestión de segundos al corazón, sistema nervioso y a las células cutáneas, por lo que no es de extrañar que lleve más de 5.500 muertes de personas en su historia desde que se la descubrió en 1954.

No es particularmente grande en comparación con otras medusas del mundo y tiene un bonito color azul pálido, pero el dolor de su picadura es tan intenso que puede provocar una parada cardíaca tan solo unos minutos después del accidente.

Hay quien afirma que el crecimiento preocupante en la última década de algunas colonias de medusas se debe al cambio climático que está sucediendo en nuestro planeta y es un indicativo que debemos tomar en consideración como advertencia del punto de cambio en el que nos encontramos. Cada vez son más frecuentes y en mayor número en algunas costas y, aunque por norma general no son una amenaza para las personas, sí pueden afectar al equilibrio de la fauna y flora marina y, a la larga, también al ciclo de animales y plantas terrestres. 

Sea como sea, aunque las medusas sean animales que se parecen muy poco a los humanos, podemos disfrutar de su visión aparentemente tranquila y etérea, mecidas por las olas o moviéndose lentamente por acuarios de todo el mundo.

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